lunes, 15 de julio de 2013

Nudos imposibles

Que significa soñar con nudo

Es increible como hay nudos que se nos resisten.

Hasta el más hábil marino que domina todos los nudos que aprendió en tiempos pasados, tiene en su lista uno, dos, quizá tres nudos que no consigue deshacer con facilidad. Si se esfuerzan mucho, con agotamiento enorme y empleando tiempo y concentración, es posible que lo consigan. Pero así como el resto de nudos se hacen y deshacen a su antojo, casi automáticamente, como si los dedos bailaran con vida propia, estos otros nudos no se dejan querer. Cada vez requieren el mismo esfuerzo que el primer día. Tanto es así, que muchas veces hasta el más hábil marino los ve y los deja para mejores momentos. Así es la motivación.

Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Con el mismo nudo, diría yo. Y no una, si no tres, diez, cien veces. Al final muchos se acaban (nos acabamos) convirtiendo en el elefante encadenado, y se olvida que somos capaces de deshacer casi cualquier nudo.


En fin, hoy es domingo. Y los domingos son uno de mis particulares nudos imposibles...

jueves, 7 de marzo de 2013

Hay noches cerradas


Hay días en los que parece que no se pondrá el sol. Esos no importan. Además, se pasan rápido, duran tan poco como los recuerdos que tendré de ellos. Hay veces en las que es de noche, y se me olvida que más tarde amanecerá. Da miedo.

No sé si son noches más largas, o se me hacen más largas, aunque ¿qué más da? Da igual si me duele o si creo que me duele, porque el dolor es. Cuando amanece, me siento a la vez estúpido y aliviado. Estúpido por no haber recordado que amanecería. Aliviado por la parte de mí que pensaba que igual esta vez no amanecía. Todos pensamos que nos morimos, pero en una de estas, vamos, y nos morimos.

A veces la ciudad crece y me come, y no hay nadie en la noche urbana. Las calles son más largas y el silencio oprime mi conciencia como un pasillo demasiado estrecho. Aunque esté rodeado de gente. Esas veces, solo estoy yo conmigo y me asusto de mí.

Espero que amanezca pronto.

jueves, 21 de febrero de 2013

Lo siento por los paraguas.

No me gustan, no me caen bien. Pero lo siento por ellos. La gente sólo se acuerda de ellos en los días malos. Cuando llueve, cuando están de mal humor. En serio, lo siento por los paraguas...