As usual, soy un jodido desastre. Aquí estoy acabando una guardia de sábado, con mood total de domingo, pensando en que no he actualizado desde hace... bueno, desde hace demasiado seguro.
La semana empezó con guardia, siguió con martes de terapia, hasta ahí había poco que contar (aunque siempre se puede contar algo). El miércoles tuvimos la inauguración de piso del futu- digo de la nueva incorporación del grupo. Así que allí nos montó un cóctel, porque tiene pocas sillas, y allí nos juntamos tres parejitas. Nos nombraron los Pepa-y-Avelino, porque somos la que más llevamos. Evidentemente, yo soy Pepa. Y no les pegué por la cerveza. Y las dos botellas de Rioja. Y el cava francés viajero.
Todo ello derivó en un jueves que no podría haber sido más cagado. Probablemente podía, pero yo con quería descubrirlo. Me levanto con resaca, con cinco horas raspadas de sueño, y me encuentro con que el depósito de gasolina del coche hoy piensa que tiene la mitad que ayer. Vale que ya estaba en reserva, pero el miércoles me regalaba 100 Km de autonomía, y el jueves... ¡¡¡DEPÓSITO PELIGROSAMENTE VACÍO!!! o algo igual de acojonante. Ale, a desviarse del camino a una gasolinera para no arriesgarme a no llegar a la que hay junto al curro... Y menos mal: cuando salgo de la autovía (tarde), me avisan de que voy con la rueda "un poco baja". Creo que le quedaba 1 mm de altura o así. Aparca, haspinchado, taxialtrabajo, grúa, llegaalgaraje, paramañanaestá, porfaporfaporfa, buenovengahoy... Es como la cuarta o quinta vez que cambio esas ruedas del coche, así que me he propuesto encontrar sí o sí porque les pasa esto. Pero ya la semana que viene.
Ayer, aparte de hacer nada media tarde, fuimos a ver "Dos más dos" al Teatro La Latina. Tengo que decir que me encantó, me reí con lo cómico y me sobrecogí con lo trágico mientras el resto del respetable seguía riéndose. Too much empathy. Daniel Guzmán estuvo soberbio, increíble como actor; Miren Ibarguren no defraudó; Álex Barahona se quitó la camisa (ya, ya, recurso fácil), Kira Miró también estaba por el escenario, creo... Luego cena en "Los huevos de Lucio", que está bien pero no tanto como para convertirse en restaurante de cabecera.
Y hoy... hoy... Mejor mañana, a ver si yo no tengo contractura dorsal, y A. no tiene nada de lo que quejarse y qué sé yo. Estamos. O algo.