Pues nada, aquí acabando otra guardia. Tengo que empezar a acostumbrarme a escribir también en casa, porque me quedan aquí unos agujeros que el blog parece un queso Gruyer. Vale que luego lo cuento todo en el siguiente post, pero es corriendo y apretado. Como ahora:
Ya tenemos el primer presupuesto para la reforma del piso, y dobla lo que teníamos pensado. Como no sabemos si lo que tenemos pensado es lo que tenemos disponible, tampoco sabemos muy bien hasta donde llegará la reforma. Tenemos que esperar a los otros tres presupuestos. El punto positivo es que no me ha afectado emocionalmente y he podido valorar alternativas a la situación. Y que mantengo la paciencia.
El fin de semana fue normal pero al revés. El sábado fue domingo y el domingo fue sábado. Ya arrastraba yo ese sueño y cansancio medio idiotas. El viernes le sumé un ligero dolor de cabeza, creo que estaba bastante deshidratado (nota mental (reincidente): beber más agua y menos mierdas edulcoradas). El sábado me quedé solo y me di un permiso de holgazán que luego pagué con un bajón de tres pares, y encima discusión. Al parecer, a A. le quedó todo muy claro cuando vio que había luna llena. Los dos somos 100tifikos, y poco astroinfluenciables, pero yo que sé. Si cuando hay luna llena me pongo tonto, quién soy yo para negarlo. Sobre todo si me ahorra media bronca y me aumenta la tasa de besoabrazos. Al final, la tarde quedó en paseo, hamburguesa en Mad Grill y vuelta a casa. Un chupito de beirão que nos trajimos de Portugal y un copóncho de Carmela para ver la segunda en una semana de Woody Allen, "Granujas de medio pelo". Pufff, esta no, lo siento. Pero sigue poniéndome pelis clave, que al menos me culturizo.
El domingo ya estuve más animado. Claro, no estaba solo. La mañana fue una de esas locuras en las que paso a llamarme Maruja o Fernanda, me ato un pañuelo (metafórico) a la cabeza y le pego un repaso a la casa que queda como los chorros del oro. Pero brillis brillis oiga. Por la tarde fuimos a Las Rozas Village, y aunque no estábamos 100% convencidos, acabamos comprando en Brooks Brothers los trajes para la esperada boda del año (my sis's, no la otra, que también pero menos). Dice Internet que somos gente con clase que compramos trajes en sitios con solera neoyorquina. Olé tú. Quién quiere dos riñones y pa qué. Para rematar el día, hasta estudié un poquito de embrio renal :D
El día de hoy ha estado bastante bien. Los próximos días tendré algo más de faena con mis pacientitos, y de pasada me han calzado dos tareítas de divulgación científica, una de ellas bastante jugosa. Si las sumo a las clases pendientes y la charla para los médicos de AP, sumo cuatro propias, más las que superviso. Así que antes de que me coma la avalancha, digo aquí "BASTA" hasta que no me quite una no me pongo otra. A ver si Edu me cree mañana. La tarde también ha sido amena porque mi resi venesolana es muy aplicada y ha querido oírme parlotear lo poco que sé de diálisis durante... ¿tres horas? Pobre... Menos mal que ya nos vamos.
Y menos mal que ya es cuarto menguante...






