Hoy no. O sea, hoy nada. Hoy triste. Tristeza. Es una tristeza como que anega, lentamente, sutilmente. Empapa los tejidos y las costuras que los unen. La mente se empeña en buscar una razón, todas valen pero ninguna es. Puede ser la preocupación por la salud, pero no es, porque no es grave. Puede ser miedo al abismo, pero hay suelo, y hay miedo, pero lo veo y lo toco con la mano. Puede no ser nada. Sueño, cansancio, tareas acumuladas, ganas de huir y no hacer nada o correr y hacerlo todo. O que se acerca el inverno, aunque me jurara un año de diez primaveras. Puede ser miedo al invierno, esté o no esté. Puede ser la luna nueva de ayer, que hoy sólo se ve una centésimo quincuagésima parte.
Pero sé cuatro cosas con seguridad: tengo sueño, quiero dormir, no quiero trabajar, me hago bicho bola.
Hoy no.
Mañana...
Ya veremos.
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