...por no haber cantado completa L´Hymne a l'amour.
Empieza un agosto terrible. Este verano estaba siendo soportable, salvo alguna semana suelta de junio, pero parece que eso se acaba y volvemos a los 40 grados. Lo de poder dormir ya está solucionado con el aire acondicionado portátil, al menos hasta que llegue la factura de la luz y lo tiremos al patio interior al que da nuestra ventana. Pero las tardes... Es que es salir por la tarde, morir en el coche, arrastrarme a casa, comer como se pueda... y derretirse. Por mucho ventilador y mucho abanico de faralaes pum-pum-pum sobre el pechamen, es que me faltan las energías para moverme. En fin, cosa de las semanas veraniegas, lo que te dan en luz te lo quitan en calor.
Creo que la esta vez la lumbalgia me ha dado por los zapatos (además de por estornudar fuerte y por un gen defectuoso de la rama paterna). Echo de menos mis anteriores zapatos, eran súper cómodos aunque los llevara todo el día. Pero ¿cómo sabe uno cuando compra si los zapatos serán cómodos a largo plazo? Por eso me cuesta tanto cambiar de zapatos, aunque los vea zarrapastrosos y pidiendo a gritos una merecida jubilación. Por eso a veces (sólo a muchas algunas veces) me cuesta cambiar de lo que ya conozco, aunque vea que ya no sirve.
Menos con las personas. Hace tiempo que desecho rápido a las personas tóxicas para hacer espacio a las que de verdad merecen la pena.
¡Al menos el dolor de espalda está en su fase casi final!
¡Al menos el dolor de espalda está en su fase casi final!

No hay comentarios:
Publicar un comentario