No es un villancico. Es lo bien que he dormido joder. No ha llegado a 7 horas, pero así cunde mucho más. Venga, a ver esa guardia de hoy, que me la como con patatas.
Ayer la terapia fue espesita. La conclusión, por buscar alguna, es que tengo que aprender a ser más egoísta. Saber anteponer mi cuidado a los demás sin sentirme mal (o sabiendo sentirme y sobrellevándolo). Pues nada, dejaré de salvar al mundo... si me acuerdo...
Fui a la papelería, y cómo me gustan las papelerías. Si pudiera, viviría en una librería - papelería. Ese olor me trae recuerdos de infancia, de ilusión por un nuevo curso, de estrenar material. Así que me compré dos cuadernos y un boli de cuatro colores. El primer cuaderno es para Historia, porque ya me dio que no iba a buscar el antiguo, y escribiendo memorizo mejor. Lo estrené por la noche con las divisiones del Cuaternario. El otro cuaderno sería para Nefro, y espero estrenarlo mañana con la embriología. Mi idea es ir haciendo los 87 temas del Brenner; me saltaré alguno que me toca menos (enfermedad renal en Oceanía y similares), e intentaré completar otros en los que no me parezca bastante profundo (diálisis, trasplante, etc). A ver cuánto me dura la neura, y cómo la compagino con las otras neuras que me den para el nuevo curso.
El final de agosto es un poco domingo, pero septiembre trae un nuevo curso, frescor e inicio de otoño. Cuando me levanto cada mañana hay un poco menos de luz, pero me apetece este cambio de estación. Me huele bien...

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