lunes, 13 de agosto de 2018

Para ser conductor de primera, acelera, acelera...

He decidido que agosto es el mes sin navegador en el coche. Porque si lo pongo cada mañana es para que Google Maps me elija la ruta evitando atascos y embotellamientos, y en agosto en Madriz hay mucho menos tráfico. Además, como últimamente estoy conduciendo peor, quiero ver si con esto mejoro algo.

Tenemos la teoría de que en parte es porque hago la ruta cada día (no como en la Terra Ferma, que conducía una vez por semana) y eso me hace sentirme más seguro y fijarme menos. Mi hermana tiene la teoría de que no miro al cambiar de carril o incorporarme. Es una teoría más sencilla, así que en base al principio de la navaja de Ockham, probablemente soy un garrulo al que se le olvida girar la cabeza.

Total, que la sospecha de mi empeoramiento al volante surgió hace un mes cuando un camión se llevó de souvenir mi retrovisor izquierdo al entrar a la carretera de Toledo. Dicha sospecha creció con dos o tres gritos de copilotos que veían peligrar sus vidas. Y se confirmó en el pequeño accidente en provincia de Burgos, cuando yo quise adelantar en carretera nacional y aquel 4x4 se empeñó en ocupar un punto del espacio-tiempo que yo preveía para mi uso. Menos mal que fue poca cosa. Menos mal que fue tres días antes de haber cambiado a una compañía de seguros más barata, pero que sí penaliza los partes de accidente. Menos mal...



En fin, conducir sin navegador ayuda, así no veo los minutos que faltan para llegar y no apuro para intentar recortarlos. También he abierto más los retrovisores externos y giro más la cabeza. Espero que sea suficiente. Mi ego ya ha sufrido suficiente, teniendo en cuenta que "mi buena conducción" era una de esas pocas virtudes de las que me sentía bastante seguro. Ahora tendré que aprender a tocar el ukulele o algo...

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