lunes, 20 de agosto de 2018

Fin de semana completo

Vaya últimos días sin parar. Pero en buen plan, ¿eh? Ha sido un fin de semana variado, completo, agradable. No ha sido intenso, y quizá por eso por dentro he rumiado los momentos en los que he parado. ¿Aprenderé algún día a parar?

Voy a intentar ser ordenado. El viernes vino el primer albañil a ver qué pedíamos en la nueva casa. Aún tardará unos días en darnos presupuesto, pero al menos no puso cara de pánico ni expresión de "id pidiendo quirófano para las cuatro nefrectomías". Algo es algo.
Por la noche nos pusimos en plan tranquilos, gyn tonic casero de mango Carmela con película. A me puso "Midnight in Paris", que llevaba amenazando con ella ya un tiempo. No está mal para ser de Woody Allen. La pieza inicial la habíamos visto ya mil veces en YouTube. Es preciosa y siempre me hace querer volver a París, a sus calles empedradas, sus aromas y sus rincones de postal. Quiero volver ya. La trama es un poco tópica, una repetición del carpe diem con estilo y discursos a lo Allen, pero no en su versión más pesada. En definitiva, quiero volver ya a París.
Por cierto, la segunda película "non-commercial" que me cae esta semana, que el miércoles vimos "Asesinato en el Orient Express", versión 1974. La versión de 2017 la teníamos vista de hace unos meses, y curiosamente incluso recordaba bastante del argumento.

El sábado madrugamos para que pudiera gastar mi vale de San Valentín. ¡Así soy yo, lo quiero todo para ya pero procrastinando al máximo! El regalo era un pase para el Hammam de Madrid, con su masajito incluido. La otra vez que estuve en el Hammam fue como hace 15 años, y no recordaba que fuera tan genial. La decoración te transporta al pasado, cuando atraviesas sus arcos de medio punto para pasar de la tina templada a la caliente, y de ahí al baño turco, mientras la luz tenue de las velas y los enrejados ilumina el pasillo. Las paredes rojas están decoradas con motivos árabes en bajorrelieve, y las manchas de humedad en los techos se vuelven pareidolias zoomorfas con los vahos de las piscinas. El masaje con aceite aromático de lavanda fue breve pero totalmente relajante. Para redondear la experiencia, una fuente (¡una FUENTE!) de te caliente y dulce, de la que me tomé unos doce vasos... No sé si la teína que tenía era relajante o excitante (leí una vez que dependía de si había reposado pocos o muchos minutos), pero como es habitual me costó bastante frenar la velocidad de mi cabeza. No digamos ya ponerla en blanco...

Después de un largo paseo por el centro de Madriz, comimos en un real food comida orgánica y exquisita (qué gran descubrimiento el Honest Greens). Adelantamos la comida para evitar pagar la entrada en el Museo Arqueológico Natural. El MAN era uno de nuestros grandes temas pendientes, y por fin lo empezamos. Digo lo empezamos porque en la segunda planta me saturé un poco, eché en falta haber repasado mis libros de la UNED, y decidimos dejar la segunda mitad para otro sábado (nota mental: ¡no olvidar a los túrdulos!)

Tras la paliza caminera y una siesta recuperadora, quedamos con el futuro marido (nota mental 2: buscar otro nombre), que nos coló a sus 3 hamijos de la Facultad. Al final la noche estuvo divertida. Cenamos en Yakitoro de Alberto Chicote. Tenía ganas de probarlo, y la verdad es que su fusión japo-castiza da muy buen resultado en todo: ensaladas, brochetas y postres.

El domingo (para no enrollarme) enseñamos el piso a Willy & Co, luego siesta horrenda de domingo (que convirtió el domingo en Domingo), y paseíto y aburrimiento vespertinos. Y aquí estamos de nuevo de lunes, viendo como se planea la semana.
Seguro que bien :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario